
El sarro dental es el depósito de sales calcio y fósforo que se adhiere a la superficie dental, debido a la falta de higiene adecuada. Generalmente se acumula mayor cantidad de sarro en los dientes que están cerca de la salida de los conductos de las glándulas salivales.

Pero una vez, que el cálculo dental está adherido la única manera de eliminarlo es por medio de la tartectomía, que realiza el profesional. Este procedimiento es indoloro y se realiza en una sola consulta de no más de cuarenta minutos. Si Ud. no elimina el sarro, la encía comienza a inflamarse (gingivitis), existe sangrado de las mismas y mal aliento. Por lo general esta inflamación comienza a mover los dientes (Periodontitis o piorrea) hasta la pérdida de la pieza dental.
Es necesario poner bien en claro que solamente su dentista o higienista puede quitar el sarro dentario. Esto deberá de hacerlo 2 veces por año, por lo menos.
El sarro o cálculo dental origina además de alterar la estética de la sonrisa, movimiento dentario, sangrado delas encías y mal aliento o halitosis. Con la utilización de un buen cepillo y pastas apropiadas podemos retirar de la boca a los componentes formadores del sarro que casi siempre se encuentran en nuestra saliva.
La cantidad de sarro dependerá de la viscocidad y el pH de la saliva, como también de aquellas bocas portadoras de prótesis o aparatos ortodónticos (brackets).
Medidas preventivas
Existen estudios previos que indican que las personas que no ingieren agua regularmente durante el día son las más propensas a contraer el sarro, no solo el dentario, sino cálculos renales, vegicales y de la vesícula biliar. Cuanto más agua tomemos, existirá menos probabilidad de que el sarro se acumule facilmente.
Una adecuada higiene bucodental desde la infancia deviene fundamental para conservar la dentadura, encías y boca en buenas condiciones. El abecé de los cuidados de la boca debe incluir el cepillado diario, el uso de hilo dental, una revisión periódica por parte del dentista y el control de la dieta (limitando el consumo de dulces). La labor de los progenitores es primordial para trasmitir unos correctos hábitos de higiene bucodental a los niños: hay que enseñarles cómo hacerlo y ser constantes en el empeño.
No debemos consumir ni fumar tabaco y café en exceso, no sólo porque tiñen los dientes, sino porque esculpen microscópicamente el esmalte dentario y crean superficies no lisas donde el sarro se adhiere con mayor faciliadad.
Casi todas las pastas incluyen pequeñas dosis de abrasivos como la silica u otros, que ayudan a remover manchas y placas y pulen los dientes. Por lo general están presentes en cantidades tan pequeñas que no desgastan el esmalte, pero no hay que abusar de ellas. De no contar con una buena pasta a la mano, se recomienda el uso del bicarbonato de sodio puro durante las noches durante una semana por mes. En las demás horas del día uno puede usar la pasta habitual.
Dr. César F. Cárdenas Linares
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