sábado, 2 de febrero de 2008

¿Cálculos Biliares: Qué comer?

La Litiasis o Colelitiasis se define como la presencia de cálculos dentro de la vesícula biliar. Hay dos tipos con características epidemiológicas y factores de riesgo distintos:


1) Litiasis de colesterol: se forma por anomalías en el metabolismo de las sales biliares y del colesterol. Supone el 75% de las litiasis en los países occidentales.

2) Litiasis pigmentaria: se forma por anomalías en el metabolismo de la bilirrubina (un pigmento presente en la bilis). Supone el 25% restante en países occidentales.

Entre los factores que se relacionan con la aparición de litiasis por colesterol se encuentran la predisposición genética, las dislipemias (exceso de triglicéridos o bajo nivel de HDL-c -el llamado buen colesterol-), la obesidad y también los descensos bruscos de peso (disminuye la cantidad de ácidos biliares de la bilis y se enlentece el vaciamiento de la vesícula), el tratamiento con estrógenos, las dietas pobres en fibra y ricas en grasas, la infección de vías biliares y las enfermedades crónicas del hígado como la cirrosis. En la litiasis pigmentaria, los cálculos son debidos a la sobresaturación de la bilis por bilirrubina, cuyo mecanismo es complejo y aún desconocido.

El tratamiento médico depende de cada caso (cirugía, tratamiento disolutivo oral con ácidos biliares, litotricia biliar extracorpórea, tratamiento disolutivo por contacto). En cuanto al papel de la dieta, una alimentación adecuada puede colaborar en la prevención de la colelitiasis, y en personas ya afectadas, facilitar el reposo del órgano, y con ello, prevenir los síntomas agudos de cólico biliar y las dispepsias o molestias digestivas.

Alimentos aconsejados

- Leche y lácteos: Productos desnatados.

- Carnes, pescado, huevos y sus derivados: Carnes con poca grasa, pescado blanco, huevos revueltos, en tortilla, escalfados o pasados por agua, fiambre de pollo o pavo.

- Cereales, patatas y legumbres: Todos salvo los indicados en "alimentos limitados". Evitar la legumbre cocinada entera.

- Verduras y hortalizas: Todas salvo las indicadas en "alimentos limitados". Se suelen tolerar mejor cocidas y en puré.

- Frutas: Frescas maduras, batidas, asadas, en compota, en puré.

- Bebidas: Agua, caldos desgrasados, infusiones suaves, zumos no azucarados (salvo el de naranja), bebidas sin gas.

- Grasas: Aceite de oliva y semillas (girasol, maíz, soja), mantequilla o margarina (se toleran mejor en crudo)


- Otros productos: Mermeladas en desayunos, con moderación.

Según admiten los especialistas en patologías digestivas, las causas de los cálculos biliares son todavía desconocidas, aunque la alteración de la bilis, un fallo en el correcto vaciado de la vesícula biliar o una infección pueden ser considerados detonantes. Esta patología se presenta en adultos de ambos sexos, pero es más común en las mujeres y puede afectar también a los adolescentes. Uno de sus problemas es que aproximadamente en el 40% de los casos no se producen síntomas. Cuando existen, los más característicos son los cólicos (dolores que viene y van) en la parte superior derecha del abdomen o entre los omóplatos; intolerancia a los alimentos grasos (indigestión, dolores, hinchazón y eructos); náuseas y vómitos; flatulencia e inflamación del abdomen; ictericia (coloración amarillenta de las mucosas y piel; donde primero se observa es en la conjuntiva o blanco de los ojos, que se vuelve amarillenta); coloración blanquecina o francamente blanca de las heces; éstas también presentan un aspecto untuoso o graso; y por último, presentar una coloración oscura de la orina.

Recomendaciones
Si usted sabe que tiene cálculos biliares y nota un dolor en la parte superior derecha del abdomen, aplique calor en la zona afectada, incluso introduciéndose en la bañera con el agua lo más caliente posible. En caso de que el dolor no ceda o empeore de continuo durante más de 3 horas, busque ayuda médica.

Por último, en caso de molestias leves, utilice medicación sin prescripción como paracetamol; en caso de dolores más importantes, deberá recurrir a su médico, quien le recetará o administrará analgésicos más potentes. Los opiáceos, incluyendo la codeína, están contraindicados.

La vida puede ser totalmente normal, siempre respetando una dieta equilibrada, pero no existen restricciones, excepto guardar reposo durante los ataques.

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